PERSONAS CON ORIENTACIÓN SEXUAL E IDENTIDAD DE GÉNERO DIVERSA EN EL MARCO DEL CONFLICTO ARMADO EN COLOMBIA.

PERSONAS CON ORIENTACIÓN SEXUAL E IDENTIDAD DE GÉNERO DIVERSA EN EL MARCO DEL CONFLICTO ARMADO EN COLOMBIA.

 

“Ser víctima trans es cargar con todo lo que desde el púlpito se ha dicho, es cargar con todos los imaginarios y las creencias que tiene la gente sobre las personas trans y es cargar con esa doble discriminación de la sociedad civil y de la institucionalidad porque no te creen que por ser una mujer trans puedas haber pasado por el conflicto, porque piensan que los maricas somos de la ciudad” (CNMH, 2014). 

Sin duda alguna, en el conflicto armado en Colombia se han usado algunos de los repertorios de terror y violencia más crueles que haya conocido la humanidad; los actores armados han generado prácticas y pautas de control social desde un sistema patriarcal y heteronormativo que ha dejado miles de víctimas, han pretendido “aleccionar” a aquellas y aquellos que se han “desviado” de lo que consideran es el rol adecuado frente a lo que debe significar una mujer o un hombre “de verdad”.   

Ante la imposición de dichos repertorios y eventos de terror y violencia, se evidencia un flagelo del que no se suele hablar recurrentemente y es la situación de las personas LGBTIQ o personas con orientación sexual e identidad de género diversa que han sido victimas del conflicto armado en Colombia. En ese orden de ideas, en el presente artículo se evidenciará la situación de dicha población que ha sido victimizada, ultrajada, desaparecida y asesinada por los diversos actores armados en el contexto colombiano. 

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) (2014) en su informe “aniquilar la diferencia” evidencia que dentro de los argumentos que justifican la violencia contra este tipo de población se destacan los siguientes “i) estas personas atentan contra la moral y las buenas costumbres; ii) las orientaciones sexuales y las identidades de género no normativas son una enfermedad que se “contagia”, iii) las personas de los sectores sociales merecen lo que les pasa porque son portadoras del VIH/ SIDA, iv) las personas de los sectores LGBT son pecadoras o están poseídas por el demonio”. Lo anterior es verdaderamente alarmante y más aún cuando dichas justificaciones son auspiciadas por miembros de las mismas comunidades mediados por los prejuicios y los estereotipos. 

Así mismo, en el informe “Voces ignoradas: La situación de personas con orientación sexual e identidad de género diversas en el conflicto armado colombiano” de la Defensoría del Pueblo (2015), “las acciones violentas en medio del conflicto armado están marcadas por los prejuicios y estereotipos preexistentes frente a estas poblaciones. El círculo de exclusión y discriminación se exacerba a través de la acción de actores armados ilegales, que en el control del territorio llegan a determinar lo que se puede “ser y hacer”, sobre todo, en espacios públicos como la calle, donde algunas de estas personas encuentran una alternativa de vida”. 

A partir del anterior apartado se evidencia el control social que ejercen los actores armados, transformando las practicas de la vida cotidiana y exacerbando los principios del sistema heteronormativo, excluyente y patriarcal. Dichas dinámicas han obligado a las personas con orientación sexual e identidad de género diversas a tener que ocultarse, negar su verdadera orientación, “masculinizarse o feminizarse según el caso”, para poder sobrevivir en el contexto de la guerra. 

Como conclusión es preciso resaltar las voces de las y los lideres de la comunidad LGBTIQ que a pesar de vivir los flagelos de la discriminación y la violencia siguen construyéndose desde sus identidades y luchando por una sociedad más igualitaria e incluyente. 

24 junio 2020

Aura María Sierra

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